El tupper viajero: Albóndigas suecas de camino a Bologna

En junio de 2011 pasamos un fin de semana en Porto Sant'Elpidio, en la costa adriática de Italia. Se casaba nuestra amiga Silvia y era la ocasión perfecta para conocer la zona. El vuelo Valencia-Bologna de nuestra lowcost más odiada nos dejaba relativamente cerca, sólo teníamos que alquilar un coche y en un par de horas más estábamos en nuestro destino.

Del viaje me quedo con muchas cosas, el paisaje del principio del verano con los campos de girasoles muuuy bonito,



Y en la parte gastrónomica descubrimos el despiporre de las bodas italianas, con un buffet de aperitivos con el que podría cenar y comer el día siguiente todos los invitados, más aparte la cena con tropecientos platos.
Del aperitivo me quedo sin duda con los quesos



 y con un estupendo descubrimiento: las olivas rellenas de carne y anchoa y rebozadas, un plato bastante típico allí pero que no conocía y me dejó con ganas de prepararlas (de las olivas no tengo foto, acabé con  ellas antes de que pudieran posar), algún día me animo, aunque no sé si podríamos hacer de ellas plato único para el tupper...

La vuelta a casa la hicimos un lunes por la mañana, la idea era comer en Bologna pero a medio camino y ya con un hambre considerable vimos algo que nos hizo abrir mucho mucho los ojos: Ikea en la próxima salida de la autopista!! Automáticamente las albóndigas vinieron a nuestra mente y tuvimos que parar.

Ni que decir tiene que no sólo comimos, pasamos por la sección de cocina y nos trajimos varios cachivaches, jamás habría pensado que volando con una lowcost pararía a cargar en un Ikea, pero por suerte era verano, llevábamos una maleta enorme para que no se arrugara la ropa de fiesta y espacio teníamos de sobra, uno de los manteles que aparece en muchas fotos de este blog vino desde Italia...

Ahora alguien estará pensando: pues vaya, albóndigas, si las tradicionales son más sanotas y las de Ikea las deben preparar en cantidades industriales... Vale, igual sí, pero están ricas, tienen algo que las hace irresistibles y si las preparamos en casa les podemos quitar el factor 'cantidades industriales' y les damos nuestro toque.

Lo de hacer albóndigas es algo bastante entretenido, así que hemos preparado para 4 tuppers, 2 han volado en la comida de hoy y los otros 2 los tenemos en el congelador para una emergencia (o lo que viene a ser el día que te levantas perezoso y no te apetece cocinar más allá del café con leche). Vamos al lío:

Ingredientes para 4 tuppers:
350 gr de carne de vacuno picada
200 gr de carne de cerdo picada
2 patatas medianas
30 cl de agua
2 cucharadas de pan rallado
300 ml de nata líquida
75 gr de arándanos
1/2 cebolla grande o una pequeña
2 yemas de huevo
4 cucharadas soperas de pan rallado
mantequilla y aceite de oliva para freír
pimienta negra
sal

Primero de todo pelamos las patatas, las troceamos y las ponemos a hervir, unos 10-12 minutos deberían servir para tenerlas hechas. Las escurrimos y las convertimos en puré (pisando con un tenedor es suficiente, no hace falta ensuciar más cacharros que bastante la vamos a liar con esta receta :) La cebolla tenemos que rallarla, mientras se cuecen las patatas es un buen momento.

Una vez tenemos listas las patatas, amasamos el pan rallado con el agua, agregamos el puré, la carne picada, las yemas de huevo, unos 50 ml de nata y la cebolla rallada. Añadimos sal y pimienta y mezclamos todo hasta que quede una mezcla homogénea.

Con la mezcla de todos los ingredientes hacemos bolas de unos 2 cm de diámetro, aunque uno tenga la tentación de hacer albóndigas enormes y acabar antes hay que tener en cuenta que las vamos a freír, y se harán antes y mejor si las hacemos pequeñas.

En una sartén añadimos a partes iguales mantequilla y aceite de oliva y vamos friendo las albóndigas, hay que tener en cuenta que estas albóndigas (por la patata) van a quedar un tanto frágiles, así que tengamos previsión de dejar suficiente espacio en la sartén como para poder ir girándolas en comodidad. Para las cantidades de esta receta, las he frito en 4 tandas. Cuando las tenemos listas las ponemos sobre un papel de cocina para que empape el aceite sobrante.

Cuando acabemos la última tanda retiramos la parte sólida que pueda quedar en el aceite y dejamos parte del mismo (lo justo para mojar la base de la sartén), añadimos la nata poco a poco y los arándanos, a fuego lento vamos removiendo la nata y pisando algunos arándanos para que se mezclen sabores, añadimos algo de sal y pimienta y ya lo tenemos. Sólo nos queda entupperar cada ración de albóndigas con una base de salsa de arándanos.






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